Cambios en el Blog

Iniciamos este tiempo de Adviento con algunos cambios en el blog. Hemos añadido nuevas pestañas dentro de los menús de Experiencias y Oblatas, donde podrás encontrar testimonios de personas que han hecho actividades con nosotras y hermanas que dan su testimonio. Te invitamos a navegar por el blog y a descubrirlos! 

 

Primer Domingo de Adviento

Comentario del Evangelio de Lc 21,25-28.34-36:

“Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación”

A menudo estas palabras escatológicas que Lucas pone en boca de Jesús y que seguramente a los discípulos inquietaron, a nosotros también nos inquietan, tanto o más. No obstante, acaban recordándonos la Promesa de Dios y por ello, las tribulaciones anunciadas, dejan de preocupar. Jesús espera el seguimiento de los discípulos y el nuestro a pesar de los desánimos y de las contradicciones. Él nos está diciendo: El Padre os señaló un camino, os habló a través del Pueblo de Israel y os ha enviado a su Hijo. Nos dice: “veréis venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria” que expresión tan adecuada para hacernos comprender que nuestras vidas están en sus manos y que no tenemos nada que temer. 

¡La Historia de la Salvación es para todos!

Adviento es tiempo de espera y de preparación. Es un tiempo en el que se nos invita a abrir nuestros corazones y hacer un gran espacio para que nazca Jesús. Es un momento importante para revisar nuestras vidas y meditar cómo nos comprometemos con los demás, cómo vivimos nuestra vocación cristiana que nos invita a ver el rostro de Jesús en las mujeres que acompañamos, en nuestras compañeras de la misión, en nuestras casas y en las ciudades y pueblos donde habitamos.

¡Alcémonos, vayamos por el camino de la liberación que nos muestra nuestro Dios!

Pilar Albajar, laica oblata. 

Barcelona.

32TO.jpg

IT:Poiché tutti hanno dato del loro superfluo, essa invece, nella sua povertà, vi ha messo tutto quello che aveva, tutto quanto aveva per vivere”. (Cf Mc 12, 38-44)

POR: Pois todos eles deram do que tinham de sobra, ao passo que ela, da sua pobreza, ofereceu tudo o que tinha para viver”. (Cf Mc 12, 38-44)